Historia: TU FUISTE EL PRIMERO

Tú fuiste el primero. Y te aseguro que elegirte no fue nada fácil.
Me pillaste por sorpresa. No era algo que tenía previsto. Aunque ya con 19 años, posiblemente fuese un momento propicio.

No sabía mucho de ti antes de conocerte. A penas tenía unas pocas referencias de mis amigas.

Cuando te tuve frente a mí, me impactaste. Eras estilizado y bien proporcionado.

No sé si por tu estética o por tu robustez. En cualquier caso, me fascinaste.

En ese momento ya no tuve dudas y decidí hacerte mío ese mismo día. Di el paso y crucé esa línea que marca un antes y un después en la vida.

Después del primer día, llego el segundo y muchos más. Días y noches de necesitarte, de estar contigo.

Nos fuimos conociendo mucho mejor, de una forma bastante apresurada. Mejor dicho, yo te fui conociendo a ti.

De ti escuché palabras de amor. Muchas confidencias. Y también algún reproche.

Me descubriste un mundo nuevo, una nueva perspectiva de la vida. Y nueva forma de relación.

Me diste libertad, pero también me hiciste un poco tu esclava. Me hice dependiente de ti. Ya nunca más volví a salir sola de casa. Siempre estabas conmigo. Y no porque tú me lo pidieses. Sino que era yo quien lo exigía. Cuando me faltabas, me sentía tan insegura, que solo pensaba en cuando te volvería a tener cerca de mí.

Al principio eras un poco frío, pero cuando te tenia cerca de mi rostro, tu temperatura subía y casi llegabas a abrasarme con tu calidez.

Casi siempre estabas pleno de energía y me seguías a todas partes. A veces desfallecías un poco, pero te recuperabas con celeridad.

Tuvimos momentos difíciles, en los que tu no respondías a mis estímulos. Pero lo más duro llegó cuando te tuve que compartir con una de mis amigas. Traté de impedirlo con todas mis fuerzas, pero fue inevitable. Era como tratar de ponerle puertas al campo.

Caíste en sus garras. Pero finalmente terminaste volviendo a mí. Y ella fue tan tonta que no supo apreciar todas tus cualidades.

Aunque te seguía teniendo conmigo, también tuve la curiosidad de tener otras experiencias, de probar algo diferente. Y me lancé. Probablemente estaría cometiendo una infidelidad. Pero pequeña. De esas que socialmente están aceptadas.

La experiencia no fue todo lo bien que me hubiese gustado. Aunque sinceramente no sabía que es lo que esperaba, me sentí rara. No sabía muy bien cómo manejar la situación. Quizás fuese normal, por la novedad. Pero definitivamente, decidí volver contigo.

Y así seguimos juntos durante un tiempo, algunos meses, algún año.

Todo iba bien, pero la vida inexorablemente tiene estas cosas.

Tu seguías siendo el mismo. Nunca me fallaste. Pero empecé a entender que también había otros. Otros que me llamaban mucho la atención, que me interesaban. Otros que me podían llevar a otra dimensión. Enseñarme cosas nuevas.

Y si te soy sincera, y seguramente muy cruel, tú ya no estas para esos trotes.

Eran mucho más jóvenes que tú y con muchas más prestaciones, aunque evidentemente sin tu experiencia contrastada.  Y a pesar de que tu seguías manteniendo casi intactas las tuyas, estamos hablando de cosas diferentes. Además, tu energía no era la misma que al principio. Ya sabes a que me estoy refiriendo, tu ya me entiendes.

Y un día decidí dar el paso y sacarte de mi vida. Y lo hice rápido, muy rápido. En tan solo un instante, pasaste a formar parte del pasado.

Mi nuevo acompañante pasó a formar parte de mi vida de una manera acelerada. Iba conmigo a todas partes. Me gustaba enseñarlo a todo el mundo. Mi reputación iba en aumento y me sentía envidiada. Todo eran falsas ilusiones sobre un nuevo status, pero era así como me sentía y me reconfortaba. Quizás tratando tapar otras miserias y carencias de una manera absurda.

Mi nuevo acompañante paso a ser mi ex acompañante de una manera fugaz. No quería ser una persona insatisfecha, ni tenía porque aguantar aquello.

Después vino otro, y después otro, y luego otro. Parecía que solo buscaba novedad. Ninguno me terminaba satisfaciendo. Los cambiaba con tanta rapidez, que parecía que los coleccionaba.

A pesar de haber estado con tantos, de ti tengo un recuerdo especial. No solamente porque fuiste el primero. Eras noble y te mostrabas con franqueza. No te sobrevendías ni prometías lo que no podías dar.

Aun te recuerdo con nostalgia. Y de todos, eres el único que guardo. Dentro de un cajón.

Mi Nokia 5110.

2 comentarios sobre “Historia: TU FUISTE EL PRIMERO

Agrega el tuyo

Replica a Roseliz Duque Cancelar la respuesta

Subir ↑